El mar puede ser mucho más que una fuente de agua. En un escenario marcado por la transición energética y la necesidad de reducir la presión sobre los recursos de agua dulce, la energía con agua de mar desalinizada está ganando protagonismo en proyectos relacionados con el hidrógeno renovable, la energía solar y otras tecnologías limpias. La clave está en una idea sencilla: utilizar el agua del océano como materia prima, eliminar sus sales cuando sea necesario y combinar el agua resultante con electricidad procedente de fuentes renovables.
Este planteamiento resulta especialmente interesante en regiones costeras con abundante radiación solar o viento, pero con escasez de agua dulce. Por este motivo, la conexión entre desalación y energías renovables no solo busca producir agua, sino también facilitar nuevos modelos energéticos sin competir directamente por los recursos hídricos destinados al consumo o a la agricultura.
¿Qué relación existe entre el agua de mar desalinizada y la energía?
Aunque el agua de mar no es una fuente energética en sí misma cuando hablamos de desalación, puede formar parte de diferentes sistemas de producción de energía.
Una de las aplicaciones que más interés está despertando es la producción de hidrógeno renovable mediante electrólisis. Este proceso necesita agua purificada y electricidad. Si la electricidad procede de fuentes como la solar o la eólica y el agua se obtiene mediante desalación de agua marina, ambos procesos pueden integrarse en un mismo sistema energético.
Así que cuando hablamos de energía con agua de mar desalinizada conviene entender el concepto como una combinación de tecnologías. Por una parte el mar proporciona el recurso hídrico, la desalación elimina las sales y las energías renovables aportan la electricidad necesaria para producir hidrógeno.
¿Por qué es importante utilizar agua desalinizada?
Los electrolizadores utilizados para producir hidrógeno necesitan agua de una calidad determinada. Por ello, una de las vías que se están estudiando y desarrollando consiste en desalinizar y purificar el agua marina antes de introducirla en el electrolizador.
Una revisión publicada en 2024 señala precisamente que las tecnologías de desalación como la ósmosis inversa, la destilación multiefecto o la destilación flash pueden utilizarse para proporcionar el agua necesaria para la electrólisis.
Por tanto, no es necesario recurrir directamente al agua marina sin tratar para producir hidrógeno. De hecho, la ruta basada en desalación previa es actualmente una opción más madura que la electrólisis directa de agua de mar. Una revisión de la Comisión Europea publicada en 2025 destaca que la electrólisis directa todavía presenta retos relacionados con la corrosión, la formación de cloro y la eficiencia energética.
Energía con agua de mar desalinizada para producir hidrógeno verde
El hidrógeno verde se obtiene mediante electrólisis alimentada con electricidad procedente de fuentes renovables. Durante el proceso, el agua se separa en hidrógeno y oxígeno.
El interés por utilizar agua marina desalinizada aparece especialmente en zonas donde coinciden tres circunstancias: abundancia de agua de mar, disponibilidad de energía renovable y escasez de agua dulce.
Un ejemplo es Omán. La Agencia Internacional de la Energía ha señalado que diferentes proyectos de hidrógeno renovable del país contemplan utilizar electrolizadores alimentados con electricidad renovable y agua de mar desalinizada. El país dispone además de importantes recursos solares y eólicos.
Namibia representa otro caso estudiado. La IEA considera que la desalación de agua de mar alimentada con energías renovables puede proporcionar el agua purificada necesaria para futuros proyectos de hidrógeno, evitando que su desarrollo incremente la presión sobre los recursos de agua dulce.
Por este motivo, la energía con agua de mar desalinizada puede adquirir especial relevancia en territorios costeros donde existe un gran potencial renovable, pero el agua dulce constituye un recurso limitado.
La energía solar también puede ayudar a desalinizar el agua de mar
La relación entre mar y energías alternativas funciona en los dos sentidos. No solo el agua desalinizada puede formar parte de proyectos energéticos: la energía solar puede utilizarse para desalinizar el agua marina.
La desalación convencional mediante ósmosis inversa necesita electricidad para impulsar el agua a alta presión a través de membranas. En cambio, algunas tecnologías utilizan directamente energía solar térmica para proporcionar el calor necesario en determinados procesos de desalación.
El Departamento de Energía de Estados Unidos ha financiado diferentes proyectos destinados a desarrollar sistemas de desalación solar, con el objetivo de reducir costes energéticos y facilitar su utilización en lugares alejados de las redes eléctricas.
Un ejemplo desarrollado en Hawái combinó energía solar térmica y una tecnología de ósmosis directa para producir agua dulce a partir de agua del océano. El proyecto fue diseñado para funcionar con calor solar y almacenamiento térmico, mostrando cómo pueden integrarse producción de agua y energía renovable.
Agua de mar desalinizada y energías renovables: un sistema conectado
La relación entre agua y energía es cada vez más importante. Desalinizar necesita energía, mientras que algunas tecnologías energéticas necesitan agua purificada. Este vínculo se conoce como nexo agua-energía.
La Agencia Internacional de la Energía señala que la expansión de la desalación tiene implicaciones directas para los sistemas energéticos, ya que su funcionamiento requiere electricidad o calor. Al mismo tiempo, la electrificación de la desalación permite aprovechar mejor periodos de generación renovable elevada.
Por ejemplo, una planta de desalación puede aumentar su funcionamiento cuando existe abundante electricidad solar y almacenar posteriormente el agua producida. De esta manera, el agua puede actuar indirectamente como una forma de almacenamiento energético flexible, especialmente cuando se integra con depósitos y redes de distribución.
Así que la energía con agua de mar desalinizada no debe entenderse como una tecnología única, sino como un concepto que conecta agua, electricidad, almacenamiento y producción de combustibles renovables.
¿Se puede producir hidrógeno directamente del agua de mar?
La posibilidad de realizar electrólisis directa del agua de mar resulta especialmente atractiva porque evitaría, al menos en teoría, parte del proceso de desalación.
Sin embargo, todavía existen importantes obstáculos técnicos. Los cloruros presentes en el agua marina pueden provocar reacciones no deseadas, corrosión de los electrodos y formación de compuestos de cloro. También pueden producirse depósitos minerales que afectan al funcionamiento del electrolizador.
Por tanto, aunque la investigación sobre electrólisis directa continúa avanzando, no conviene presentarla como una tecnología plenamente consolidada. La revisión de la Comisión Europea de 2025 señala que todavía no existe un proyecto de investigación o industrial que haya demostrado una ventaja clara de la electrólisis directa frente a la producción de hidrógeno utilizando agua previamente desalinizada.
En este contexto, la desalación previa al proceso de electrólisis continúa siendo una vía especialmente relevante para desarrollar proyectos de hidrógeno en zonas costeras.
Otras formas de obtener energía a partir del mar
El agua de mar también participa en otras tecnologías de energía marina renovable, aunque aquí no necesariamente interviene el proceso de desalación.
La energía de las olas, las mareas, las corrientes oceánicas, el gradiente térmico del océano y los gradientes de salinidad son objeto de investigación y desarrollo tecnológico. La Agencia Internacional de la Energía reconoce estas fuentes dentro del ámbito de las energías marinas.
Existe incluso una relación directa entre las diferencias de salinidad y la generación eléctrica. La energía osmótica aprovecha el gradiente de concentración entre agua dulce y agua salada para generar presión y, potencialmente, electricidad mediante membranas. El Departamento de Energía estadounidense ha estudiado esta posibilidad, aunque su desarrollo comercial todavía presenta retos técnicos y económicos.
Además, se están investigando sistemas que combinan energía de las olas y desalación. En Estados Unidos, el programa Waves to Water del Departamento de Energía ha impulsado dispositivos capaces de aprovechar la energía de las olas para producir agua desalinizada, especialmente pensando en comunidades costeras, insulares o aisladas.
Retos de la energía con agua de mar desalinizada
El potencial de estas tecnologías es considerable, pero todavía existen desafíos. La desalación requiere energía, tiene costes de instalación y funcionamiento y genera salmuera concentrada que debe gestionarse correctamente.
La IEA señala que la expansión de la desalación debe acompañarse de una gestión adecuada de los vertidos de salmuera y de las infraestructuras necesarias. Además, las grandes plantas pueden representar un consumo eléctrico considerable.
Por tanto, el objetivo no consiste simplemente en instalar más plantas desalinizadoras, sino en conseguir que funcionen de manera eficiente y que puedan integrarse con fuentes renovables.
La investigación actual avanza precisamente en esa dirección: reducir el consumo energético de la desalación, aprovechar el calor solar, mejorar las membranas, gestionar mejor la salmuera y conectar las plantas con sistemas renovables.
¿Qué futuro tiene el agua de mar en la transición energética?
El interés por la energía con agua de mar desalinizada probablemente seguirá creciendo a medida que aumente la producción de hidrógeno renovable en regiones con estrés hídrico.
La IEA estima que alrededor del 40 % de los proyectos previstos de producción de hidrógeno de bajas emisiones se encuentran en regiones con estrés hídrico. Por este motivo, diversificar las fuentes de agua mediante desalación y reutilización será una cuestión relevante para evitar que el desarrollo energético compita con otros usos del agua.
Además, la evolución de la desalación alimentada por energías renovables puede permitir desarrollar instalaciones más independientes de los combustibles fósiles, especialmente en zonas costeras con abundante sol o viento.
Todavía quedan retos tecnológicos, económicos y ambientales por resolver. Sin embargo, la combinación de agua marina, desalación y energías renovables ya ha pasado del terreno puramente experimental a proyectos concretos de investigación, demostración y planificación industrial.
Conclusión
La energía con agua de mar desalinizada representa una de las conexiones más interesantes entre la gestión del agua y la transición energética. El mar proporciona un recurso hídrico abundante, mientras que la desalación permite obtener el agua purificada necesaria para tecnologías como la electrólisis del hidrógeno. Al mismo tiempo, la propia energía solar, eólica o marina puede utilizarse para alimentar los procesos de tratamiento.
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